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Tentación de Adelantar Acontecimientos

Dentro del tema profético y particularmente en las apariciones marianas, existe la tentación muy frecuente de querer adelantar acontecimientos. Como consecuencia del discernimiento errado de las profecías encontradas en revelaciones privadas, cada vez es más común querer fijar los tiempos e incluso las fechas precisas en que ocurrirán los eventos proféticos, siendo el común denominador adelantar los mismos, lo que a la postre desprestigia la validez de la profecía mariana.

Error Común

Ya desde los tiempos de Cristo se creía erróneamente que su vuelta al mundo estaba muy cercana, de tal suerte que la predicación de los primeros cristianos, más que pastoral o moral se centraba en “lo último”, en lo escatológico, toda vez que Jesucristo había profetizado que “no pasará esta generación antes de que se cumpla todo lo que se ha anunciado” (Mt 24, 34). Este anuncio profético de Nuestro Señor parecía indicar que los eventos finales en realidad eran muy cercanos. Poco a poco con el tiempo y con el maduro discernimiento se fue entendiendo mucho mejor el sentido profético en cuanto a los tiempos de su realización.

No obstante, esto ha sido una línea de interpretación muy recurrente en cuanto a profecía se refiere, pues también con la llegada del año 1000 de la era cristiana se pensaba falsamente que los días finales eran de inminente realización, y todo por un errado discernimiento del llamado Milenio al que se refiere el Apóstol Juan en el Apocalipsis y que se encuentra descrito en el capítulo XX.

Mariofanías Apocalípticas

El boom escatológico y la inminencia de los tiempos en realidad comienzan y han alcanzado su clímax particularmente a partir de las apariciones de la Santísima Virgen que han ocurrido en la post-modernidad, comenzando con las de París con la Medalla Milagrosa en el año 1830, manifestación revelada a la religiosa Catalina Labouré.

En el siglo XIX vamos a encontrar al menos 4 apariciones marianas en Francia con profundo sentido escatológico, como son la ya citada de París, La Salette en 1846, Lourdes en 1858 y Pontmain en 1871. Pero el siglo XX va a ser dramáticamente mariano y profético en cuanto al anuncio del Final de los Tiempos y María manifestándose como el Ángel Mayor enviado de estos tiempos y la Reina de los Profetas, anunciando lo que está por venir al mundo y a la Iglesia. Los cinco continentes reclaman que el mundo haga silencio para que escuchen la voz de la última trompeta mariana que con el fragor de los 7 truenos del Apocalipsis se ha dejado oír en sus respectivas tierras, coincidiendo en el mensaje, en la profecía y diferenciándose por el propósito que la Madre de Dios trae en cada lugar de aparición.

Muy probablemente la principal mariofanía por su carácter universal, profecía escatológica, devoción mariana y reconocimiento eclesial sea la de Fátima, Portugal ocurrida en 1917, hace casi ya 100 años.

Esta realidad aparicionista, a pesar del rechazo de muchos aún dentro de la misma Iglesia, es constatada por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en donde se han acumulado los estudios de las distintas mariofanías en los cinco continentes que han dado lugar a que se inicie la  investigación correspondiente, tal y como en tiempos lo reconoció quien era el Prefecto de dicha Congregación, Cardenal Joseph Ratzinger, en entrevista concedida en 1984 al periodista Vittorio Messori y recogida en su libro de amplia difusión intitulado Informe sobre la Fe.

Profecías

El periodo histórico conocido como el Final de los Tiempos envuelve muchas profecías, tal y como se desprende de la propia revelación pública contenida tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento; así como en las distintas apariciones marianas principalmente de los siglos XIX y XX y lo que va del XXI, y las no menos importantes profecías privadas contenidas en las revelaciones o sueños o visiones de las que fueron testigos grandes místicos y santos dentro de la Historia de la Iglesia, pero ubicados particularmente entre los ya mencionados siglos XVIII a XX.

Hay un común denominador en todas las profecías. Si pudiéramos resumir los anuncios proféticos del Final de los Tiempos, diríamos a grandes rasgos lo siguiente:

  • Aumento de la apostasía y falta de fe en el mundo.
  • Enfriamiento de la caridad, división entre las familias, pueblos y gobiernos.
  • Conflictos bélicos in crescendo y guerras.
  • Rebelión de la naturaleza por el pecado en el mundo que traerá grandes desastres naturales así como enfermedades y epidemias.
  • El egoísmo del hombre causando injusticias y crisis económicas, carestía de lo básico y hambruna en países del planeta.
  • La Iglesia oscurecida y transitando por una gran prueba nunca antes vista.
  • Últimas llamadas a la conversión por parte del Cielo a través de acontecimientos sobrenaturales.
  • La aparición del Anticristo y su breve reinado en medio de una gran tribulación y al final un gran castigo de parte del Cielo que será fruto de la Justicia Divina y de su Misericordia para que comiencen unos nuevos cielos y una nueva tierra donde morará la justicia. Este triunfo de la Iglesia vendrá especialmente por mediación de la Santísima Virgen María, dando lugar a una nueva era de paz y de caridad entre los hombres que acrecentará una gran santidad bajo la luz de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Dicho lo anterior, y poniéndolo en términos bíblicos conforme las profecías del Antiguo y Nuevo Testamento y particularmente del Apocalipsis hablaríamos de los siguientes hechos proféticos:

  • Lucha entre la Mujer y la Serpiente (Gen 3, 15)
  • Falta de fe y apostasía (II Tes 2; Mt 24, 12)
  • Guerras, hambrunas, crisis económica, desastres naturales, pestes y enfermedades (Lc 21, Mc 13; Apoc 6)
  • Último Anticristo y Misterio de la Iniquidad junto con la abominación desoladora en el lugar santo. (II Tes 2; Apoc 13; Mt 24, 15)
  • Parusía 1ª Fase
    • Día de la Cólera o Armagedón (Ap 16 y 19)
    • Castigo de Babilonia (Apoc 14, 17 y 18)
    • Destrucción del Anticristo, del Falso Profeta y encadenamiento de Satanás (Apoc 20, 2-3)
  • Parusía 2ª Fase
    • Conversión de los judíos (Rm 11)
    • Milenio (Apoc 20)
    • Nueva Jerusalén (Apoc 20 y 21)
    • Cristo Rey de Reyes, Señor de Señores
    • Un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10, 16)
    • Reino de Cristo en la Tierra (Apoc 2, 15)
    • Volver al origen como era en un principio, restaurándose todas las cosas en Cristo y la Naturaleza liberada de la servidumbre de la corrupción (Ef 1, 9-10; Rom 8, 21)
    • Reino de Cristo a plenitud (Ef 10 y ss)
  • Declinación final con Gog y Magog (Apoc 20, 8)
  • Juicio final. Fin de la Historia. Jerusalén eterna (Apoc 21 y 22)

Como verá el lector muchos y variados son los acontecimientos y múltiples las circunstancias que deben ir concurriendo para que surjan y tengan lugar todas y cada una de las profecías del Final de los Tiempos.

Reduccionismo Profético

Uno de los principales errores en el discernimiento profético, y esto dicho por experiencia de 30 años en el conocimiento y estudio de los mensajes marianos y de las profecías bíblicas sobre el Final de los Tiempos, es pretender reducir las profecías a unos cuantos eventos cuando en realidad el rompecabezas apocalíptico es muy rico y variado tanto en lo que se refiere a la estirpe de la Serpiente o Dragón como en lo atinente a la estirpe de la Mujer.

Por ejemplo, lo más común es que se hable de los acontecimientos que se conocen como el Aviso y el Milagro (profetizados en varias mariofanías así como por místicos y santos, pero conocidos mayormente por las profecías de Garabandal, España, 1961–1965). También se hace alusión a la Tercera Guerra Mundial; a la venida del Anticristo y su Profeta. Otros insisten en la marca de la Bestia y su número 666, así como un falso Papa en la Silla de Pedro y la anunciada salida de un Papa de Roma (haciendo referencia principalmente a lo que se reveló como el Tercer Secreto de Fátima) y, o sin más, el gran castigo que vendrá al mundo.

Sin embargo, como hemos ya dicho, es muchísimo más rico todo el marco y contenido profético de este Final de los Tiempos. Es un fallo reducir la gran batalla final de los tiempos entre la luz y las tinieblas a sólo unos cuantos acontecimientos y las más de las veces descontextualizarlos. Aquí se trata de entender que se está edificando con cimientos sólidos la Ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén con la Victoria de Cristo sobre las fuerzas del Mal que sin duda –hay que enfatizarlo– tendrán victorias resonantes.

Pero como se dijo al principio, se sucumbe a la tentación cuando estos acontecimientos son insistentemente fechados como inminentes, creándose con ello un error que por exceso o por defecto no hace ni hará bien a las almas. Algunos –que los ven muy inminentes– se sentirán que ya no tiene caso trabajar y tomarán decisiones precipitadas y equivocadas y que afectarán a sus familias, a sus trabajos y desde luego a su misma fe. Otros por defecto –que  los ven muy lejanos– asumirán una postura de indiferencia total pues los acontecimientos aún quedarían a muchos años de tener lugar y la lucha espiritual se llevaría a un segundo término.

Tengo la experiencia de conocer a muchas personas cercanas que han tenido verdaderos y fuertes tropiezos que han afectado su vida por la idea equivocada de que ciertos eventos eran de inminente realización.

Interpretaciones Erradas – Mea Culpa

El tema de las revelaciones privadas es verdaderamente un campo minado. Es sumamente difícil hacer un discernimiento acertado tanto del origen de toda una revelación como de su contenido, y más si la revelación a estudiar es muy extensa, integrada por muchísimos mensajes, sueños o visiones que son parte de voluminosos tomos. No es tan fácil el estudio y la interpretación. No se reduce todo a blanco o negro sino que también hay sus grises. Y a veces nos encontramos que dentro de una misma revelación está ciertamente la voz o visión de Dios, pero también puede estar la inspiración humana, o interpretación del propio instrumento de Dios que puede ser acertada o errada confundiendo lo de Dios con lo que es de su propio discernimiento, o en el peor de los casos, una interferencia del enemigo. Ejemplos de esto hay un montón.

Por citar algunos, apariciones que empezaron bien y se desviaron como la de Peñablanca en Chile; la de Nowra, Australia; o la de Bayside, Nueva York. En estas revelaciones desde luego que hay mensajes verdaderos pero hay una multitud de mensajes falsos hasta desviarse totalmente del Plan de Dios.

Existen otras revelaciones muy extensas, que sin pretender cuestionar su origen divino, es claro que ha habido erradas interpretaciones en sus mensajes o que son claramente sólo de inspiración humana, que sin dejar de repetir la enseñanza del Evangelio hacen alusiones proféticas imprecisas. Como por ejemplo los mensajes del Movimiento Sacerdotal Mariano al Padre Gobbi que dejaban entrever que para el año 2000 veríamos el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Otro ejemplo son los mensajes al Padre Octavio Miquelini contenidos en Confidencias de Jesús a un Sacerdote y visibles en 3 tomos intitulados Tú Sabes que Yo te Amo; Líbranos del Maligno; y La Medida está Colmada, que incluso cuentan con aprobación eclesiástica, pero que sin embargo en un mensaje de 1978 decía que en 20 años más (es decir, para 1998) toda la tribulación y renovación para la Iglesia estaría consumada, lo cual indica que esa profecía fue falsa, y ello sin que la obra en su conjunto demerite o no contribuya al bien espiritual de las almas. Pero falla en la profecía.

Otras revelaciones muy voluminosas son las de María de Jesús de Ágreda y su Mística Ciudad de Dios; o la obra del Hombre Dios de María Valtorta, así como sus Cuadernos de 1943 al 1945 que contienen profecías que hay que discernir con sumo cuidado para no errar, adelantar o tergiversar su sentido.

También está Santa Faustina Kowalska  quien recibió las revelaciones de Jesús sobre la Divina Misericordia contenidas en su Diario y en las que por un errado discernimiento a raíz de una profecía que dice “de Polonia saldrá la chispa que preparará al mundo a mi Segunda Venida”, se concluía que Juan Pablo II era esa chispa que saldría de Polonia y por tanto el último Papa antes de la Segunda Venida, lo que lo hacía sujeto del cumplimiento de las profecías de Fátima (máxime que había sido atentado contra su vida en Roma en el aniversario de las apariciones de Fátima en 1981), por lo que entonces sería él quien saldría huyendo de Roma en medio de la división de la Iglesia y frente a un Papa impostor que usurparía la sede de Pedro estando él en el exilio.

Esta interpretación vino corroborada por multitud de mensajes de cualquier cantidad de videntes, que junto con la profecía de Garabandal sobre los Papas que anunciaba que a partir de Juan XXIII sólo quedarían 3 Papas para el Final de los Tiempos (Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II); y con el agregado de que en las revelaciones a Vassula Ryden, contenidas en su obra de varios tomos intitulada La Verdadera Vida en Dios, se interpretaba que Juan Pablo II era el Papa del Secreto, el Papa de Fátima, trajo un violento descrédito al tema profético mariano, pues en apariencia al no cumplirse las profecías como se habían anunciado presumían su falsedad.

Su servidor debe también reconocer su culpa en esta confusión profética por la que me vi precisado a ofrecer una disculpa pública a mis lectores en el libro intitulado Puntualizaciones Proféticas escrito en el 2005, pocos días después de la muerte de Juan Pablo II. En realidad no tendría por qué haber discernido erróneamente pues desde mi comienzo en el estudio de las apariciones marianas tuve claro el marco general de los acontecimientos que están por venir y el tiempo de su realización, pero por un sinnúmero de razones de diversa índole también sucumbí a la tentación, de la que ahora podemos sacar experiencia y madurez para el análisis y discernimiento de las profecías.

Y hoy por internet se difunden muchos mensajes de videntes anónimos y supuestamente identificados que se desconoce por completo cómo reciben sus mensajes o visiones; y quién los dirige en esta encomienda; y comunican tal revoltura y confusión de eventos proféticos, en medio de un llamado a la conversión, que lo único que aportan es más confusión que luz, negrura que se hace más densa por culpa de los que interpretamos y discernimos pues lo hacemos mal y distorsionadamente.   

Marco General de los Acontecimientos

Hoy como ha sido una costumbre en años anteriores se siguen dando fechas sobre ciertos acontecimientos y se simplifica el análisis profético a unos cuantos eventos. Por ejemplo, multitud de fuentes del más diverso origen anuncian que para este septiembre dará inicio la Tercera Guerra Mundial, el crack económico y la venida del mesías de los judíos. Otros afirman en base a análisis astronómicos bíblicos que el Aviso anunciado por Dios en Garabandal y otros lugares de apariciones ocurrirá en 2016. El Gran Milagro también anunciado en Garabandal y en otras mariofanías ocurrirá en 2017. También se afirma que el Papa Francisco es el Papa que saldrá huyendo de Roma. Otros incluso dicen que quien huirá es Benedicto XVI (el obispo vestido de blanco), pues consideran a Francisco, ni más ni menos, que como un antipapa o el Falso Profeta del Anticristo.

No conforme con lo anterior, también hay quien afirma, y dicho por un gran amigo mío con quien coincido plenamente en lo esencial pero disiento en los tiempos, que para el 2016 coincidiendo con el Aviso se dará el “vuelco de la Tierra” donde habrá una inversión de los polos geográficos de nuestro planeta con todas las consecuencias que ello implica. O que incluso, la Parusía o Venida del Señor tendrá como fecha máxima el 2021.

No pretendo descalificar ningún análisis profético. Si lo anunciado ocurre en estos años conforme estos análisis indican, pues habrá que enfrentarlos con la preparación que el Cielo nos pidió. Pero existen un montón de razones proféticas e históricas para considerar que aún estamos frente a largos años de dolor, sufrimiento, expiación y purificación, junto con eventos y gracias sobrenaturales que están por venir y que irán acomodando y preparando todas las profecías del Final de los Tiempos.

El riesgo que se corre con todo esto es que si no llegan a ocurrir los eventos en las fechas profetizadas se causa un daño y descrédito a la profecía mariana, como si el mensaje mariano fuera falso cuando en realidad es atribuible a la errada y torpe interpretación humana. Esto sin contar con los efectos de desánimo y frustración de quienes esperaban ver cumplidas las profecías, junto con el descrédito de quien lo anunció.

Lo que nos Espera

Existe certeza no sólo moral sino física y bíblica de que estamos en los Tiempos Finales de esta generación. Todo indica que las profecías están ya muy cercanas. Estamos a las puertas de un sinnúmero de acontecimientos nunca antes vistos, como se ha repetido muchas veces, tanto del orden político, como económico, social, científico, natural y desde luego religioso, que van a traer los años más difíciles de que se tenga memoria desde la creación del mundo.

La Tierra será convulsionada porque ha entrado a una zona rara e inestable del Universo, junto con todo el Sistema Solar, lo que traerá múltiples perturbaciones cósmicas que vendrán de lo alto causando penuria y desasosiego entre los habitantes de la Tierra y alteraciones violentísimas a los 4 elementos de la naturaleza. Será un tiempo en que la Tierra se convertirá en un lugar muy difícil y peligroso para la vida. Pestes, enfermedades y afectaciones desconocidas se extenderán por los 4 puntos cardinales.

El egoísmo de los hombres y la soberbia y mentira humana harán que el desorden de las sociedades y de los pueblos tenga carácter mundial; y los levantamientos por motivos de libertad, de vida o religiosos envolverán al mundo dentro de un caos donde se confundirán los líderes con los súbditos y la bandera quedará sin asta. Entonces las naciones poderosas estarán listas para la guerra y la economía mundial se colapsará.

El desmedido deseo de ser como Dios sumergirá al hombre en el desarrollo incontrolable de la manipulación genética que traerá un gran deterioro para la humanidad. La estirpe del Dragón tomará más presencia en el mundo hasta llegar a usurpar el rol creador de Dios para preparar la venida del Inicuo que se presentará junto con sus “hermanos mayores” que han estado esperando el momento de su manifestación pública, asestándole a la Iglesia el más terrible y violento golpe cuasi mortal desde que fue fundada.

Pero mucho antes de esto la Iglesia Católica pasará por una gran prueba y división donde la verdadera Iglesia se separará de la falsa causando una desbandada dolorosísima de fieles al constatar el enfrentamiento de dos Papas rivales asentados en la Ciudad de Roma (nada que ver con Francisco ni mucho menos con Benedicto quien ya no es Papa).

Esperanza y Triunfo

Pero en el silencio, olvidados del mundo, entre los más sencillos y humildes, poco a poco irá germinando simultáneamente una nueva semilla que formará la estirpe de la Mujer.

No son todos los católicos. No son todos los bautizados. No son todos los consagrados a María. Son hombres y mujeres que formados por su Capitana y Líder, la Santísima Virgen María, se han ido superando y se superarán en su vida espiritual y serán los llamados a dar la gran batalla al Dragón y a obtener el triunfo final para su Reina y para su Rey. Estos hombres darán consuelo espiritual, guiarán a las almas hacia el camino de la luz, obrarán milagros, y hablarán de los Misterios de Dios. Serán los hacedores de la Nueva Comunidad que iniciarán los nuevos tiempos que serán conocidos como los tiempos de María Santísima: la Era de María Santísima que reinará sobre la redondez de la Tierra.

Y paulatinamente todos aquellos que durante la Historia de la Iglesia que ya se nos han adelantado pero que dejaron casa, hacienda, hermanos, esposa, hijos por el Reino, o que derramaron su sangre por el Reino, participarán de él y serán Sacerdotes y Reyes, y formarán parte de la primera resurrección de la que habla Juan en el Apocalipsis y “serán bienaventurados y santos porque no tendrá poder sobre ellos la segunda muerte” (Apoc 20, 4-6). Pero más grandiosos serán aquellos que de la mano de María lograron superarse completamente para vencer la muerte cumpliendo la profecía paulina de que “no todos moriremos…” (I Cor 15, 51). Pero esto es un tema de mayor mística que dejaremos para después.

Conclusión

A nosotros nos toca poner en práctica el llamado del evangelio: “Velad y Orad por que no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 24, 42; 25, 13; Mc 13, 33; Lc 21, 36). Poner en práctica asimismo, y con urgencia, la preparación que María nos ha pedido en sus mensajes, y que reiteradamente divido en triple preparación: la del cuerpo con el sacrificio en todas sus modalidades; la del entendimiento mediante una fe viva y operativa en crecimiento; y la del alma mediante la vida de la gracia por los sacramentos. Todo ello en un esfuerzo por adquirir virtudes que transformen nuestro corazón en uno de carne para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismo, bajo el manto y la guía siempre segura de nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen María.  

Sólo Dios conoce los tiempos, sólo Dios conoce el kronos, el minuto y segundo de cada acontecimiento. Ni antes ni después. Estoy convencido de que hay seres que pueblan esta Tierra, muy pocos, poquísimos, no más de los dedos de una mano, que por su misión conocen los tiempos de Dios porque así Él se los ha revelado, pero no lo dicen ni lo dirán hasta que llegue la hora del toque de la 7ª trompeta del Ángel, en la que deberá de revelarse y consumarse el Misterio de Dios.

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente  publicado, www.apocalipsismariano.com

Obra: The Eagle Giving the Vessels with the Seven Last Plagues to the Seven Angels (El águila dando las copas con las siete últimas plagas a los siete ángeles). Manuscrito Dyson Perrins Apocalypse. Digital image courtesy of the Getty's Open Content Program