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Verdad y Misterio de la Virgen del Rosario

Fue en mayo de 1988 que por primera vez conocí de las apariciones en Sabana Grande, Puerto Rico, y dejaron para este servidor un fuerte impacto y huella indeleble por su profundo misticismo, descubierto en la historia de la aparición, sus simbolismos, sus mensajes, y no menos en la persona del vidente, Juan Ángel Collado.

Más allá de lo anecdótico del hecho, el conocimiento de la manifestación de la Virgen del Rosario en el Pozo de Sabana Grande en el año de 1953, a partir de su primera aparición el día 23 de abril, marca una fecha histórica para el futuro de la Iglesia por lo que significa y significó en el pasado remoto dentro del Plan de Dios; día en que pudiéramos decir “se abrió una puerta al mundo sobrenatural”, un umbral palpable del “tiempo con el no-tiempo”.

Además, el mensaje traído por el Cielo a la isla de Puerto Rico presenta tres conceptos que resultarán fundamentales para comprender mejor el Proyecto de Dios para el mundo y para la Iglesia, a saber:

a. Restitución

b. Plenitud

c. Propósito Séptimo

Todos y cada uno de estos conceptos dejan adivinar el plan fijado por el Cielo. La Restitución, para que las cosas vuelvan al estado original de la Creación antes del primer pecado, y aún mejorado, según el proyecto primigenio del Padre.

La Plenitud se asocia a esa condición de santidad que cumplimenta la voluntad del Padre: “sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto”.

Y el Propósito Séptimo, término mucho más profundo y misterioso, quiere descubrir las moradas íntimas del Padre en la vida eterna y a la cual accederán como premio privilegiadísimo “los vencedores” de las 7 Iglesias, de lo que nos habla el propio libro misterioso y eterno del Apocalipsis (ver Cap. II y III). Y en el mismo orden de ideas, el propósito fundamental de la aparición de la Virgen en Sabana Grande, y siempre dentro del contexto antes señalado, es la formación de una Nueva Estirpe, cuyo modelo es la Santísima Virgen María, un nuevo ser, trino, perfecto, a imagen y semejanza de la Trinidad Divina y que logra reflejar en su ser completo las 7 dimensiones de la expresión “septiforme” de la perfección en Dios. 

Es por estas razones profundas y misteriosas, entre otras cosas, por las cuales esta aparición ha sido especialmente perseguida y obstaculizada en su difusión por parte de hombres y mujeres que consciente o inconscientemente se han prestado al ataque y tentación de Satanás.

Al hacer un análisis de todo lo que es la aparición de la Virgen, así como sus signos y simbolismos y toda su enseñanza en general encontramos un fundamento que permite confirmar que esta aparición verdaderamente viene del Cielo y que la mano de Dios está presente. No obstante, la comisión que investigó los hechos, tanto en 1953 en su caso – pues en realidad no investigó nada o casi nada – como la que investigó a mediados de los años 80’s, llegó a la conclusión que la evidencia mostrada no era suficiente para probar el hecho sobrenatural. Hasta ahora, la sentencia de la Iglesia no ha cambiado desde 1989 y es en el sentido de que “no consta la sobrenaturalidad”, es decir, non constant de supernaturaliter. No obstante, dicha sentencia no cierra ni anula la posibilidad de que el día de mañana pudiera establecerse el hecho histórico o sobrenatural de las apariciones.

Pero la realidad de los hechos es que un trabajo como éste requiere de muchas horas, días, semanas, meses y años de estudio serio para poder realmente asegurar una decisión que sea ajustada a la verdad histórica, filosófica, teológica y científica de los sucesos pretendidamente sobrenaturales. Entrevistar a todos los testigos que quieran aportar su dicho; a los videntes, a sus familias; analizar su perfil psicológico, su entorno, su condición humana; analizar a fondo los mensajes; evaluar científicamente los posibles milagros y curaciones y un largo etcétera. [1]

Estamos convencidos que el buen criterio se impondrá al final. Las verdaderas manifestaciones de Dios pronto darán de qué hablar, pues sus anuncios proféticos están ya por tener lugar y grandes señales del cielo serán vistas por todos los hombres. Y entonces habrá que tomar una decisión, y los que mancillaron, obstaculizaron y persiguieron lo que era de Dios se darán golpes de pecho, pero para muchos será ya demasiado tarde. No obstante, nadie está obligado a creer en estos sucesos, pero tampoco se ha establecido que haya en la aparición mensajes o hechos que se opongan al depósito de la fe.

Apocalipsis y Misticismo

El Mensaje de la Virgen del Rosario traído a Sabana Grande está místicamente vinculado al libro del Apocalipsis; incluso – y por increíble que parezca – hasta el escudo de armas de la isla de Puerto Rico – traído por los españoles y el único que está vigente en el Nuevo Mundo – nos presenta el Cordero de Dios, el Agnus Dei, identificado con Jesucristo encima de un libro rojo, que representa el Apocalipsis y del cual se desprenden 7 cintas que simbolizan los 7 sellos de los que nos habla el último libro de la Revelación. Y en la parte inferior del escudo se lee la sentencia: Joannes est nomen eius, es decir, Juan es su nombre.

En la medida en que uno profundiza en todo lo que es el propósito anunciado en Sabana Grande por María Santísima como Ángel Mayor enviado de estos tiempos, confirmamos el aserto, sin duda alguna, de que su mensaje está inmerso en el Plan Eterno de Dios para sobrenaturalizar el orden humano, y que encuentra su descripción profética y maravillosa en el libro del Apocalipsis revelado al Apóstol Juan, en la Isla de Patmos, un día del Señor, donde se culmina y se consuma el Misterio de Dios anunciado desde el principio de los tiempos en el Génesis, y explicitado a lo largo y a lo ancho de la Sagrada Escritura por medio de sus siervos los profetas.

En efecto, en la aparición que comienza el jueves 23 de abril de 1953, se desarrolla durante 33 días consecutivos, un día por cada uno de los años de la vida de Jesucristo en la Tierra; es hasta el tercer día (símbolo de la Resurrección del Señor) en que la Virgen se dirige a los 3 niños videntes como la Virgen del Rosario; la vestimenta de la Señora está compuesta de 7 prendas:

1) Corona de 7 estrellas – que simbolizan los 7 sacramentos; 2) Manto azul; 3) Túnica blanca; 4) Cinturón; 5) Rosario entre sus manos; 6) Broche y 7) Sandalia del pie derecho.

Asimismo, pidió una Capilla de 7 lados, simbolismo de 7 Planos de Crecimiento Espiritual y dejó 7 Mensajes, de los que a la fecha se han dado a conocer al mundo 6; y el sexto sólo se ha revelado parcialmente. Consultar http://virgendelpozo.org/mensajes-en-idiomas/.

Los signos y símbolos que rodearon a la aparición de la Virgen del Rosario responden a una verdadera catequesis ascética y mística, que no hubiera podido resistir un análisis profundo, sin reconocer la presencia de Dios en este lugar. Junto a todas estas consideraciones y de acuerdo con los criterios de discernimiento sobre una aparición auténtica, no se deben soslayar los múltiples y numerosos testimonios que se han documentado sobre curaciones físicas desde la época de las apariciones. Del mismo modo, la conversión de decenas de miles de personas que, a lo largo de todos estos años, desde el año de 1953, y luego a partir de que el propósito de la aparición comenzara a tener lugar 30 años después de la aparición, es decir, a partir de 1983 [2] encontramos las condiciones fundamentales de lo que es una revelación privada digna de creer: mensaje evangélico, conversión y milagros comprobados.

Propósito y Mensaje

Dentro de la asertividad de que goza todo el Mensaje de la Virgen, en algunos de sus textos se desprenden los puntos esenciales para comprender la razón de ser de su pedido: “… que en los momentos de confusión promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre” (Primer Mensaje)

Plenitud es lo que quiero porque así me lo ha encargado mi Hijo. Siete serán los retoños y siete las espadas; siete serán las generaciones y después no podrán ser contadas. Plenitud y mi Promesa restitución del Camino” (se repite siete veces) (Segundo Mensaje).

(…) “Les confirmo que el Amor y Misericordia de mi Hijo es grande para los que restituyen” (…) (…) “Muchos, que con sacrificio pusieron a Dios como prioridad, quedarán de pie; entonces, se restituirá el Amor de Dios sobre todas las cosas en la nueva comunidad” (…) 

“Por encargo de mi Hijo, yo les propongo un plan de entrega y crecimiento espiritual para alcanzar así la Plenitud (…)  Hijos míos, si hicieran todo esto que les recomiendo, entonces habrán aceptado mi invitación a ser apóstoles de los tiempos; así serán partícipes de mi broche, dela nueva estirpe.  Hijos nuevos serán ustedes partícipes de la restitución hacia el Propósito Séptimo, la Plenitud de mi Hijo, ahora y para siempre...” (Cuarto Mensaje)

“Mártires algunos serán y derramarán su sangre…  Más aún, serán éstos la alegría del Reino Eterno y serán dueños del Bastón Sagrado.” (Quinto Mensaje)

“(…) Ustedes, los que habitan en mi broche, recibirán mi escudo protector. La fe, la entrega, la vida consagrada a promulgar mi nombre, la búsqueda apostólica para conseguir hijos y apóstoles para la restitución aplacarán la furia del enemigo”.

“(...) El día que llegué a ti escuchaste: “No tengas miedo”. Entonces, no teman, pues el arco iris multicolor brillará por todos los confines, recordando la gran promesa del Cielo y de la tierra, la tuya, la mía y, sobre todo, la de mi Señor del Cielo” (Sexto Mensaje).

A lo largo de las citas precedentes descubrimos el hilo conductor del Plan de Dios por medio de María Santísima: Madre del Verdadero Camino hacia el Padre;

Nueva Estirpe;

Nueva Comunidad;

Siete Retoños y Siete Generaciones;

Apóstoles de los tiempos;

Plenitud;

Restitución del camino;

Promesa;

Bastón Sagrado;

Reino Eterno;

Arco iris multicolor;

Propósito Séptimo.

De momento diremos que cada uno de estos conceptos revela un profundo misticismo y trascendencia que descubre paso a paso lo que fue el origen del hombre en esta tierra –dentro del plan providencial querido y permitido por Dios– y que comienza en su existir con el soplo divino que lo hizo a Imagen y Semejanza de Dios, inmortal, cuasi divino, pero que luego por el mal uso de su libertad e indisciplina trastocó el orden establecido por Dios, motivando que el plan original del Padre Eterno quedara en suspenso.

Surge entonces la encomienda, el mandato y la orden venida de lo Alto para que el hombre regresara al origen; que volviera al orden del principio; para que pudiera participar de la Plenitud de Dios. Y dentro de un gran misterio esta encomienda le fue delegada a la Santísima Virgen, para que Ella fuera la suprema formadora y educadora de hombres y mujeres en este tiempo que pudieran constituirse en semilla digna de una Nueva Estirpe, una estirpe nueva que dé lugar a una Nueva Comunidad donde el hombre pueda ser al fin Imagen en Plenitud del Dios hecho Hombre, otro Cristo, el mismo Cristo, Ipse Christus.

Así, estos nuevos hombres, en unidad con Cristo y María Santísima, contribuirán a que se haga la Voluntad de Dios en la tierra como se vive en el cielo; que logren restituir el orden creado al estado original tal y como salió primigeniamente de las manos de su Creador; dando así entonces inicio a una época nueva, donde Cristo y María reinarán mística y espiritualmente. Será la Parusía que revelará del todo el Misterio de María como Hija, Madre y Esposa de Dios

Fue necesario que durante muchos años la Santísima Virgen viniera apareciéndose en distintos lugares del mundo para preparar a los hombres y a la Iglesia. Su llamado inicial fue a la conversión de vida, a que el hombre dejara el pecado y retomara las enseñanzas del Evangelio de Su Hijo Jesucristo. Ella comenzó enseñándole al mundo un atajo seguro para este propósito y fue la devoción y consagración a Su Corazón Inmaculado. Asimismo, Ella, como Reina de los Profetas, ha venido anunciando un sinnúmero de acontecimientos, algunos que han tenido ya lugar y otros que están por ocurrir, como una advertencia de parte del Cielo si los hombres no hacíamos caso a su maternal llamado. Y, de hecho, en el Mensaje de la Virgen del Rosario también encontramos este llamado angustioso de la última hora para volver a Dios, a participar de los sacramentos, a rezar el santo rosario, a pedir por los que están alejados de Dios y muy especialmente por los dirigentes de la Iglesia; a que seamos conscientes también de que hay un mundo sobrenatural, real y más palpable que este mundo en que vivimos, etc. 

Pero su propósito fundamental que la distingue de otras apariciones es precisamente el plan de Restitución y Plenitud para la consecución del Propósito Séptimo mediante la formación de una Nueva Estirpe, que participe de una Nueva Comunidad y que constituye la consumación de la razón de ser última por la cual el Verbo se hizo Hombre y por la cual su Padre Eterno lo constituyó, en cuanto a hombre, heredero de todo y sometido a Él todas las cosas, o sea, será la culminación completa y total de la Redención de Jesucristo consumada en la muerte, y muerte de cruz.

 

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente publicado, www.apocalipsismariano.com


[1]  Monseñor Pío Bello Ricardo S. J., obispo de Los Teques, capital del Estado Miranda, Venezuela, evaluó personalmente las apariciones ocurridas en Finca Betania, cuyo resultado, a los tres años, fue el reconocimiento de la aparición como auténtica y su origen sobrenatural, contenido en la instrucción pastoral del 21 de noviembre de 1987. Es un ejemplo a seguir de lo que debe ser un estudio a conciencia al entrevistar a más de 200 testigos, recoger y estudiar 381 declaraciones escritas y dedicando al estudio de 400 a 500 horas... En su instrucción el obispo puntualiza: “No intento afirmar que todas y cada una de las apariciones acaecidas en Finca Betania sean auténticamente tales...ha habido casos de simple alucinación...también en Lourdes hubo numerosos pseudo videntes, pero todo eso no quita validez a los numerosos testimonios a los que sí les concedo credibilidad.” Ver en http://www.mariaesperanza.org/comunicacion-escrita-de-monsenor-pio-bello-ricardo/

[2] En una semejanza de los 30 años de vida oculta de Jesucristo, ya que no obstante haber ocurrido la aparición de la Virgen en 1953, su propósito era para el hombre de este tiempo. A diferencia de Fátima, por ejemplo, cuyo mensaje y propósito (la consagración y conversión de Rusia y la comunión reparadora de los primeros cinco sábados de mes) estaban para cumplirse en el tiempo de la aparición que, si se hubiera obedecido, ciertos eventos pudieran haberse evitado ahora.