Perspectivas

El inicio de cada año abre la puerta a la especulación sobre lo que podríamos esperar en torno a las profecías. Pero la manera de discernir asertivamente los signos de los tiempos es diferenciar el kairós del cronos.

 

El término griego kairós representa el lapso de tiempo indeterminado en que algo importante sucede o sucederá. Por su parte el cronos se refiere al tiempo medible en años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. Dicho en otras palabras, el kairós es de naturaleza cualitativa y el cronos es de naturaleza cuantitativa.

El kairós y el cronos no se excluyen sino se complementan. El uno es presupuesto del otro. A los hombres nos toca por mandato evangélico discernir el kairós, es decir, aprender a identificar las señales de los tiempos: “Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas” (Mc. 13, 29). Por su parte el cronos le es exclusivo absolutamente a Dios, pues Él es el dueño del tiempo y se ha reservado el día y la hora de cada acontecimiento en Su Infinita Sabiduría y Providencia. Por eso nos alerta Jesucristo que siempre estemos preparados: “Porque no sabéis el día ni la hora” (Mt. 25, 13).

Sin embargo, como Dios hace lo que quiere, le plugo revelar a dos profetas las claves del tiempo, a Daniel en el Antiguo Testamento y a Juan Evangelista en el Nuevo Testamento. Y Dios las reveló anticipadamente a estos profetas para que cuando se cumplan los acontecimientos en el tiempo, año, mes, y día, glorifiquen a Dios en su perfección. No obstante, que quede claro pues que en ningún texto Jesucristo nos dice que hurguemos las fechas, que las encontremos; Él, lo que nos pide, y ha insistido es estar atentos a las señales y estar preparados y vigilantes con la lámpara encendida de nuestro aceite, que se traduce en preocuparnos por “ser perfectos como Su Padre celestial es Perfecto” (Mt 5, 48) pues la voluntad del Padre es “nuestra santificación” (I Tes 4, 3), para que cuando él vuelva –sea en nuestra muerte o en la Parusía– “nos encuentre viviendo de modo irreprochable” (I Tes 3, 13).  

Perspectivas

No es difícil prever lo que se nos viene. Las profecías sobre los eventos que tienen que ocurrir son la mar de claros, y en 2018 serán más extremos en duración, frecuencia e intensidad. La Escritura es muy clara:

Rumores de Guerra y Terrorismo Ez. 39; Mt. 24; Lc. 21; Mc. 13; Ap. 6

Corrupción Política Sal 2; Ap. 17, 8 y siguientes

Pestes y Enfermedades Mt. 24; Lc. 21; Mc. 13; Ap. 6

Catástrofes Naturales Mt. 24; Lc. 21; Mc. 13; Ap. 6

Guerras entre Naciones Ez. 38 y 39

Señales en el Sol, luna y Estrellas Lc.21, 25

Crisis de fe y deterioro de la Iglesia Ap.17, 1-6; 9 y 18; Zc. 11, 16; Mt. 24 y 26, 31; I Jn. 2, 19; Jn. 10, 12-13; Lc. 21; Mc. 13; Ap. 6; 11 y 12, 6

a) San Juan Pablo II, a propósito de las catástrofes, guerras, sufrimiento y calamidades que existen en el mundo, indica con meridiana claridad cuál es la causa de ellas: 

“…todas las calamidades del mundo: el aborto, la falta de libertad para vivir la fe, las discriminaciones, la violencia y el terrorismo; la represión, las armas atómicas, la pobreza de pueblos enteros, las injusticias, las diferencias enormes entre ricos y pobres, etc., por muy impresionantes que a primera vista puedan aparecer tales laceraciones, sólo observando en profundidad se logra individuar la raíz: ésta se halla en una herida en lo más íntimo del hombre. Nosotros, a la luz de la fe, la llamamos pecado, comenzando por el pecado original que cada uno lleva desde su nacimiento como una herencia recibida de sus progenitores, hasta el pecado que cada uno comete, abusando de su propia libertad” (Reconciliación y Penitencia, 2).

Es por ello que el pecado, en su raíz más profunda, encuentra en el egoísmo humano la causa de conflictos y divisiones que se anidan en el corazón del hombre, en la familia, en la sociedad y en todo forma de convivencia social que ha enquistado una infección de pus y cloaca que llevará a más levantamientos, revueltas, revoluciones políticas mediante asesinatos y actos terroristas masivos y crecientes convulsiones sociales y civiles por los pueblos sometidos, por luchas entre la libertad y la esclavitud, la vida y la muerte, la obscuridad y la luz, que justificará en algunos lugares la militarización de las sociedades; en otros, la suspensión de derechos constitucionales, el ejército en las calles y todo tipo de control a las personas. Fuegos de guerra y muerte se generarán en diversos puntos del planeta. Miles y miles morirán por carencias y otros morirán por la lucha y las guerras.  El caos de la revolución mundial será tal que los valores, el sentido patriótico y el propósito por el que se lucha se perderá, por lo que la bandera quedará sin asta.

Por su parte, el reposicionamiento y resurgimiento del antiguo comunismo como poder mundial y avasallador sigue su alucinante trayectoria teniendo en la cabeza a Rusia. En algún momento se desencadenará una revolución con el apoyo del fundamentalismo islámico que llegará hasta Europa. No parece que ocurra este año, pero cada vez está más cercano.

La guerra es una ecuación sí o sí que inevitablemente se dará entre naciones poderosas, así que incluya a Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte, Israel, Francia y Reino Unido, sin dejar de lado los que tienen arsenal nuclear como India y Paquistán. La causa que lo detone puede ser desde una falta de comunicación hasta un error informático. La más previsible, una falsa bandera que acuse hechos sin pruebas. La paz en el mundo no vendrá mas que por fruto de la oración que establezca en el mundo el triunfo del Corazón Inmaculado, lo cual, no se avizora ni se dan pasos en esa dirección al menos por el momento. Por tanto, la humanidad seguirá cada día caminando por el filo del cuchillo de la guerra.

b)  Catástrofes Naturales cada vez más atípicas que involucrarán los cuatro elementos de la naturaleza: Fuego, Tierra, Agua y Aire serán sufridas por los habitantes de la tierra. Estos desastres provocados por catástrofes naturales serán cada vez más colosales pues serán ocasionados por eventos cósmicos que involucrarán a diversos astros del Sistema Solar, lunas y asteroides y por efecto de una zona “rara e inestable” del universo por la que atraviesa el Sistema Solar, tal y como se ha demostrado y lo explica científicamente el Dr. Alexey N. Dimitriev. Las alteraciones geológicas, geofísicas, y climáticas de la Tierra están volviéndose más y más irreversibles. Existe evidencia de que estas transformaciones son causadas por materia altamente cargada y una “no-uniformidad” de energía en el espacio interestelar, que ha irrumpido en el área interplanetaria de nuestro sistema solar. Esta 'donación' de energía está produciendo procesos híbridos y estados de energía excitada en todos los planetas, así como en el Sol. Es una combinación de eventos entre las catástrofes en la Tierra y su causa originada por eventos de origen cósmico: erupciones volcánicas serán más frecuentes, y aún en nuevos puntos del planeta. Los vientos desconocidos y violentos llegarán a un punto que arrasarán construcciones de cemento, varilla y concreto, imposibilitando de cuajo incluso el uso de transportación aérea y marítima. Los terremotos aumentarán en duración e intensidad y en algún momento sacudirán y engullirán ciudades completas. Las inundaciones y tempestades de lluvia y granizo anegarán y destruirán completamente poblaciones y ciudades enteras.

Eventualmente la tierra sufrirá cambios bruscos en su campo magnético que se volverá errático y que traerá afectaciones que convulsionarán la atmósfera terrestre con nubes tóxicas, radiaciones, fuegos cósmicos e ionización del aire que desencadenarán alteraciones físicas y psíquicas para los habitantes de la tierra. Esto provocará una contaminación de tierras y aguas que desencadenarán heladas, sequías, granizadas, epidemias, pestes contagiosas y enfermedades.

c) Aunque la perspectiva económica y financiera internacional para 2018 es optimista tanto para la FED como para el Banco Central Europeo y una  previsible estabilidad de las economías emergentes, no se debe ignorar que está profetizado un  colapso económico y financiero: este derrumbe tendrá dos causas debidamente identificadas: por un lado, como resultado de una injerencia consensuada y premeditada a través de las grandes instituciones de crédito mundiales, particularmente la Reserva Federal; el Banco Central Europeo. Billones de dólares y euros crearán un proceso hiperinflacionario a los Estados Unidos y a Europa que desajustarán la economía mundial, lo que eventualmente traerá el colapso del papel moneda. La segunda causa, más imprevisible, son las catástrofes naturales que afectarán directamente todas las transacciones de la macroeconomía informática. Entonces, no solo el desmedido afán por atesorar más y más será causa de ruina económica, sino que los grandes desastres en la naturaleza ocasionarán que la vida financiera entre en caos mundial. Incluso, las grandes catástrofes cósmicas ocasionarán que, en ese tiempo, ya muy cercano, el agua valdrá más que el oro. La hambruna y contaminación del agua se convertirán en un verdadero jinete del Apocalipsis.

d)  Lo más grave es el deterioro espiritual y moral que padece la humanidad entera. Las verdades de fe se han olvidado; la división al interior de la Iglesia es pública y hiere a la esencia misma del evangelio de Jesucristo. Se ha perdido la noción de pecado y con ello la vida de la gracia en las almas. El orden establecido por el Padre y la verdad han sido sustituidas por falsas filosofías. Y el cristiano es cada vez más perseguido por su fe. Pero lo peor está por venir. División, confusión, persecución serán las tres principales características que padecerá la Iglesia en este y en los próximos años, pero serán de tal magnitud que parecerá que la Iglesia tal y como la conocemos llegará a su fin. Será la mayor prueba que la Iglesia habrá enfrentado. Los cimientos en que se funda se desmoronarán, pues gente maligna, que va en contra de la fe, planifica la obscuridad en la Iglesia…

e) Cada vez aumentarán las señales en el cielo. La humanidad se enfrentará a sus propios demonios. Una realidad muy antigua quedará expuesta como parte del origen de los hijos de los hombres. Una vez más el hombre querrá ser como Dios y a causa de los experimentos con la clonación de células humanas y trabajos genéticos la raza humana sufrirá cambios que irán en deterioro de esta…

Solo Dios sabe el momento, pero todo lo antecitado está a las puertas. Ya no hay punto de retorno pues los hombres nos hemos empeñado a retar a quien todo lo ve y nos burlamos de su Ley. Y la llamada del Cielo sigue siendo la misma: “Si no os arrepentís todos pereceréis por igual” (Lc 13, 5).

 

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