Estas son las Señales

A lo largo de los siglos han existido dos grandes concepciones de la Historia. La primera de ellas es la concepción de una Historia circular, es decir, no tiene comienzo ni fin. Es como el círculo, que no se sabe dónde empieza ni dónde concluye. Así también pensaban los antiguos. Algunos griegos pensaban sobre todo que la Historia era cíclica, es decir, siempre se iba repitiendo a lo largo de los siglos. Luego esta idea de los griegos fue retomada en el siglo XIX por Federico Nietzche, el cual habló del “eterno retorno”, es decir, una visión circular de la Historia.

Por el contrario, la visión cristiana de la Historia es lineal, rectilínea. La Historia tiene un comienzo, un medio y un fin. Un principio, un nudo y un desenlace. Teológicamente dicho: la Creación, la Redención y la Parusía. Es decir, el comienzo es la creación de todo cuanto existe, comenzando con los ángeles, espíritus puros; luego la creación material y la naturaleza entera y los animales, hasta llegar al hombre, quien es el centro de la creación. Luego, en medio, en la llamada Plenitud de los Tiempos (aunque no en el centro de la Historia del hombre sobre la tierra) encontramos la Encarnación del Verbo de Dios, que se hace hombre en las entrañas purísimas de una Virgen; luego, en un exceso de oblación por Amor cumple la Voluntad de su Padre mediante la redención del género humano, con su muerte y muerte de cruz, Y al final, el retorno, la vuelta gloriosa de Cristo al término de la Historia.

Así pues, la Historia de la humanidad en este mundo tendrá un fin; ya estamos muy lejos del principio, pero todavía falta para el último fin. Pero primero tendrá que venir una gran apostasía, el anticristo y una gran tribulación. A esto le sucederá la Parusía del Señor y de Su Reino, el cual no ha de tener fin…

Dios Avisa Siempre

Y al respecto dice el profeta Amós que “Dios no hace nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas” (3, 7). Y así es, Dios avisa siempre; muchos de los acontecimientos de importancia para la humanidad han sido previamente anunciados a través de videntes y profetas. Y lo que está ocurriendo en el mundo en todos los órdenes y lo que va a ocurrir en breve, está total y absolutamente profetizado hace miles de años en la Sagrada Escritura. En el Antiguo Testamento se desglosa la manera y tiempo del advenimiento del Mesías, y en los libros sagrados también se nos habla de lo que acompañará a los últimos tiempos, particularmente a la manifestación de la Parusía del Señor. Y conforme hemos terminado el siglo XX y recorremos los primeros años del tercer milenio, se han ido acumulando una tras otra lo que Cristo Nuestro Señor llamó “las señales de los tiempos” (Mateo 16, 1- 4).

Cumplimiento de las Señales

Maratónicamente se vienen cumpliendo las señales o signos que anuncian la Parusía del Señor, y sobre los cuales Él mismo nos invitó a estar atentos a discernirlas, a escudriñarlas. Por tanto, el hecho de no saber el día ni la hora de este gran acontecimiento no significa que no podamos precisar su inminencia, sobre todo a la luz de los múltiples hechos históricos y acontecimientos en el orden político, económico, social, natural, cultural, moral, religioso y científico que han tenido lugar en el siglo XX y principios de este siglo XXI. En otras palabras, si bien “respecto a aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo sino sólo el Padre” (Mateo 24, 36) por lo que resultaría una pérdida de tiempo estar elucubrando sobre fechas concretas en las que ocurrirán importantes sucesos de este momento histórico; no menos cierto es que no se pueden ignorar tranquilamente los sucesos que van a acompañar y preparar los acontecimientos específicamente escatológicos, toda vez que Jesucristo NO dijo: “Bienaventurados los despreocupados de las señales de los tiempos porque no andarán perdiendo el tiempo”, sino que muy al contrario nos exhortó a estar atentos y vigilantes porque ignorábamos exactamente cuándo sería el momento, razón por la cual tenemos que estar con los ojos bien abiertos porque así está dada la sentencia evangélica: “De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que Él está cerca, a las puertas” (Mateo 24, 32 – 33). Tan mandatorio es este asunto, que el mismo Jesucristo tachaba de hipócritas a los escribas y fariseos por ser incapaces de percibir las señales anunciadas sobre los tiempos relativos a la primera venida de Cristo, y les dijo: “¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿por qué entonces no discernís las señales de este tiempo?” (Lucas 12, 54 – 56).

Por tanto, la pregunta no es ¿cuándo será el día? sino más bien ¿cuáles son las señales indicadoras de que el tiempo está cerca, a las puertas? Y es indudable que el siglo XX y los primeros años de este siglo XXI se han caracterizado por una multiplicidad de signos y señales que vienen perfectamente a responder a lo que el mismo Jesucristo nos indicó como las señales precursoras de su Venida, entre las cuales está una apostasía o falta de fe generalizada en el mundo que iba a preceder su Segunda Venida a la tierra, al grado que el mismo Señor Jesucristo dijo: “Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lucas 18, 8).

Así pues, el sentido común nos invita a no ser insensatos y a asumir una postura de un mínimo de sensibilidad y lógica ante los diversos acontecimientos que están ocurriendo. Atender a las señales de los tiempos es muestra de sensatez y cordura, y esto implica a todos, incluyendo sacerdotes, obispos y cardenales de la Iglesia.

Estas son las Señales

Religiosas

  1. La falta de fe en el mundo, con tintes de apostasía generalizada. Gradualmente se van apagando los principios cristianos que sustentaron la cultura occidental y europea en 2,000 años, dando cabida a una serie de errores modernos como el escepticismo, el racionalismo, el idealismo, el materialismo, el positivismo, el existencialismo y el modernismo.
  2. El deterioro espiritual y moral de pastores y príncipes de la Iglesia. El apego a los placeres, honores y dinero es de conocimiento público.
  3. Los escándalos públicos de la vida pecaminosa y delitos de no pocos sacerdotes, obispos y cardenales.
  4. Virtual división en la Iglesia entre sacerdotes, obispos y cardenales en materia de fe, doctrina, moral, liturgia y disciplina.
  5. La indiferencia profunda de los hombres hacia las cosas de Dios. Existe una falta de conciencia de pecado en la mayoría de los cristianos, que viven su fe de solo apariencias y de compromisos sociales.
  6. Crítica y persecución abierta contra la Iglesia Católica en sus principios, dogmas, Evangelio; a la figura de Cristo y de Su Vicario.
  7. Una relajación para lo divino que por donde quiera se oye hablar de mensajes vanos y superficiales venidos supuestamente del Cielo, así como falsos videntes y profetas; falsos cristos; proliferación de sectas apocalípticas.
  8. Aumento de profecías esotéricas, ocultistas y paganas, negando siempre la intervención del Dios personal Uno y Trino en la historia.
  9. Una vida de apariencias y superficialidad por parte de la mayoría de los cristianos que les lleva a una falta de integridad en su vivencia evangélica, lo que ha llevado a un incumplimiento de la práctica cristiana y a abrazar una especie de religiosidad light, ausente de mandamientos, de sacrificio, penitencia, expiación, en una palabra, ausente de la Cruz de Cristo.
  10. El Islam como religión monoteísta con casi 1,200 millones de seguidores, igualando o superando a la religión católica como la más numerosa de la tierra.
  11. El surgimiento en el siglo XX de innumerables grupos sólidos en fe, doctrina y apostolado con signo marcadamente laical y espiritualidad en torno a la Santísima Virgen María.
  12. Los pasos cada vez más claros para una próxima unidad cristiana entre Roma y las distintas Iglesias Ortodoxas.
  13. La presencia y mensaje de la Santísima Virgen María en los últimos 185 años, a través de numerosísimas apariciones y manifestaciones en el mundo.
  14. La actitud de rechazo y represión de parte de pastores de la Iglesia sobre Mensajes y Apariciones Marianas ya aprobadas o con signos de autenticidad.
  15. La realización del Concilio Vaticano II y los pontificados de San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, con la implementación de las reformas del Concilio; y la oposición de ciertos grupos a la forma y fondo de conducir la Iglesia por parte de Francisco, en su llamado a la Iglesia Universal – antes de la última hora – a recuperar el “amor primero”, esencia de la práctica verdadera del cristiano. 

Morales

  1. La confusión de las ideas y de los valores que se han tergiversado como consecuencia de extrañas filosofías y nuevas creencias llamando a lo malo, bueno y a lo bueno, malo.
  2. El generalizado desorden moral y natural en la sociedad fruto de ideologías mundialistas que han tergiversado el orden de la naturaleza establecido por Dios.
  3. El egoísmo humano con las consecuentes rivalidades entre las sociedades, las familias y los seres humanos.
  4. El aborto y su proyecto de legitimación mundial que ha llevado a la postre a la estimación de 70 millones de abortos al año. La falta de respeto a la vida humana en general, la eutanasia.
  5. El deterioro moral en la familia y en la sociedad, con el consecuente abandono de hijos.
  6. La explosión y legalización de la homosexualidad y el lesbianismo como “derechos” del hombre. “Matrimonio” igualitario con reconocimiento oficial. Derecho de adopción de personas del mismo sexo.
  7. El alto índice de divorcios, la promoción indiscriminada de uso de anticonceptivos, las píldoras abortivas, el adulterio y la infidelidad conyugal como conducta cotidiana, las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
  8. La exaltación y encumbramiento de hombres y mujeres, frívolos, corruptos, consumidores de droga y practicantes de brujería.

Políticas

  1. Las dos guerras mundiales y la continua guerra fría, así como los múltiples conflictos armados, atentados terroristas, secuestros, golpes de Estado y guerras fratricidas en diversas regiones del planeta (Siria, Irak, Turquía, el Estado Islámico; migraciones a Europa por pobreza, hambre y guerra; Rusia, Crimea y Ucrania; Israel y los territorios ocupados; Tíbet y China; Corea del Norte y Estados Unidos; acciones separatistas en España; escasez, revueltas sociales y guerra de guerrillas en América; lucha contra el narcotráfico, etc.).
  2. Las armas de destrucción masiva, así como químicas y bacteriológicas.
  3. La revolución comunista que trajo más de 110 millones de muertos en el mundo.
  4. La corrupción del Estado moderno y de los gobernantes.
  5. La caída del muro de Berlín y el aparente colapso del comunismo y su presencia aún visible en innumerables puntos del planeta, a través de varios regímenes de corte comunista, socialista y/o totalitario como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Paraguay, Ecuador, Cuba, Corea del Norte, China, Irán, Siria, Rusia, entre otros.
  6. El ataque a las Torres Gemelas.
  7. El reconocimiento del Estado de Israel por parte de la ONU en 1948. La vuelta de los judíos a Palestina en 1967 recuperando así la ciudad de Jerusalén.

Sociales

  1. La búsqueda del placer como ley máxima. El consumismo de bienes y servicios superfluos.
  2. La frivolidad y vulgaridad en los medios de comunicación.
  3. Las pestes y enfermedades desconocidas. El SIDA, el cáncer incurable.
  4. La drogadicción y el negocio de narcotráfico tolerado por multitud de gobiernos corruptos.

Económicos

  1. La recesión económica y el desempleo.  
  2. La injusticia social y la desigualdad entre las naciones: el enriquecimiento de los ricos y el empobrecimiento de los pobres.
  3. La hambruna en una 5ª parte del planeta.
  4. El manejo bursátil especulativo a favor de un grupo reducido de poder económico.
  5. El control informático de la economía mundial.

Globalizadores

  1. La creación de bloques económicos mundiales, la Comunidad Económica Europea, el Tratado de Libre Comercio, el Mercosur, el Fondo Monetario Internacional, la APEC y la OEA. El G-7, G-8 y G-20. La Organización Mundial de Comercio, la ONU, el bloque asiático, las corporaciones transnacionales, la globalización y el proyecto de un Nuevo Orden y Gobierno Mundial.
  2. La promoción de un ecumenismo religioso bajo la bandera de la unión de todas las religiones y creencias bajo una sola Religión Mundial.

Satánicos

  1. Culto al demonio, luciferismo y misas negras, narcos satánicos y comuniones sacrílegas.
  2. La proliferación de espiritismo, brujería, hechicería, astrología, ocultismo, fenómenos psíquicos y superstición, avistamiento de ovnis.
  3. Aumento considerable de obsesiones y posesiones diabólicas.
  4. Signos e influencia satánica en caricaturas y programas de televisión.

Naturales

  1. El cambio climático y estaciones extremas.
  2. La contaminación ambiental.
  3. Las sequías en África, los tifones y maremotos, especialmente en Asia.
  4. La desertificación de los trópicos, el deshielo de los casquetes polares.
  5. El sobrecalentamiento del planeta, el efecto del fenómeno del “Niño”, el aumento de las erupciones volcánicas, terremotos e inundaciones de una intensidad y frecuencia nunca antes vista.
  6. Señales cósmicas que aparecen en el cielo.
  7. Tormentas solares de máxima frecuencia con efectos electromagnéticos en toda la tierra.
  8. Aparición y mayor descubrimiento de asteroides con comportamientos erráticos.

Tecnológicos

  1. La era espacial.
  2. Los satélites artificiales, la expansión electrónica, la cibernética aplicada, la micro-computación, la computadora personal para las ciencias, artes, empresas y hogares.
  3. La comunicación digital, redes sociales, el rayo láser, los robots, internet y derivados, la telefonía móvil, los simuladores, el mundo de comunicación en red satelital y por fibra óptica; los chips en la piel.
  4. Los niños probeta, la manipulación genética, la fecundación in “vitro”, la clonación de animales y seres humanos.

Conclusión

Como verá el lector, algunos signos son de Dios, otros del demonio y otros del hombre; unos y otros se suman para confirmar que estamos a las puertas del cumplimiento de lo profetizado en la Sagrada Escritura para estos tiempos. La breve época, pero terrible que está a punto de azotar al mundo y a la Iglesia enfrentará a todos a nuestras más grandes esperanzas, pero también a nuestros más grandes temores y tribulaciones, pues el mundo será castigado y purificado por su obsesivo rechazo a la Ley de Dios, y donde la Iglesia de Cristo pasará una horrorosa pasión y “muerte”, necesaria para su renovación y pueda al fin hacer realidad en la tierra la segunda petición del Padre Nuestro: “Venga a Nosotros tu Reino”.

Los signos son entonces una ayuda que debe servir para prepararnos – con carácter de urgente – pues la fe y el alma serán puestas a prueba al extremo y el cuerpo será pasado por las más extremas condiciones de carencia, penuria y desasosiego sin comparación con otra época de la Historia.

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