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México y la Profecía Pendiente. Mística, Historia y Prospectiva

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Las profecías anunciadas en la Sagrada Escritura para el final de los tiempos se han venido cumpliendo, particularmente a partir del siglo XX: las dos guerras mundiales, armas de destrucción masiva, cultura de la muerte, epidemias, pestes y enfermedades; catástrofes naturales, desarrollo científico y tecnológico; confusión intra eclesial y falta de fe generalizada con tintes de apostasía.

El mensaje mariano contenido en revelaciones privadas ocurridas en los últimos 200 años ha puntualizado sucesos concretos que ya han ocurrido y otros más que están a las puertas. Todas estas profecías privadas se apoyan asertivamente en la revelación contenida en la Sagrada Escritura.

Y dentro del cúmulo de profecías genéricas para el mundo y para la Iglesia, hay algunas particularmente referidas a ciertas naciones en específico, y esto debido al plan que Dios le ha señalado para este momento decisivo de la Historia. Así, por ejemplo, Francia, Polonia, Portugal, España y Rusia son naciones que han tenido, tienen y tendrán una función que cumplir.

Pero si se trata de naciones especialmente escogidas para una misión concreta en el triunfo del Corazón Inmaculado de María, México está a la cabeza. En efecto, el lugar de lo que ahora es México tiene en su historia milenaria la vida de hombres que habiendo puesto a Dios como prioridad alcanzaron un nivel tan alto de unión con Dios que logró un enorme acervo espiritual, causa para que el Cielo mandara a esta tierra a la misma Madre de Dios bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe, pues lo que comenzó aquí, aquí terminará.

En efecto, la presencia de la Virgen de Guadalupe en México desde hace casi 500 años es, sin embargo, muy actual y profundamente escatológica, pues Guadalupe representa con sus 46 estrellas en el manto el simbolismo del Nuevo Templo, pues recordemos que fueron 46 los años que tardó en construirse el Templo de Jerusalén (Jn 2,19-20). Además, la Virgen de Guadalupe está encinta; es decir, no aparece con el niño en brazos, sino que al estar preñada inmediatamente nos remite al Apocalipsis capítulo XII que señala a la “Mujer vestida del Sol, la Luna bajo sus pies y que gime dolores de parto, y que se ve obligada a huir al desierto llevada por las alas del águila, pues el Dragón le acecha y le hace la guerra para derrotarla y poder devorar a su hijo cuando nazca”. Pero este hijo no es Jesús, ni la Mujer en sentido estricto es María – quien no tuvo dolores de parto -sino que representa a la Iglesia Verdadera del Final de los Tiempos, Iglesia que será perseguida por el Dragón, y que dará a luz por medio de María a una Nueva Estirpe, es decir, a una clase de hombres que serán señores y reyes del Señor y Rey, que es Cristo, y que al servicio de la Mujer le darán el trono y el señorío al Rey de Reyes, para reinar con Él en este Tierra y continuar el Reino en la vida eterna para siempre. O sea, México es tierra de fidelidad, donde se edificará el Nuevo Templo donde morará Dios con los hombres y donde surgirá, no exclusivamente, una Nueva Estirpe que poblará la tierra y amará a Dios por sobre todas las cosas en espíritu y en verdad. 

Todo esto se refiere a México, nación místicamente envuelta en este llamado que tiene que cumplir para el final de los tiempos. Pero ahora México está muy lejos de esa meta y por eso Dios le prepara una particular y sufriente purificación, al margen de la que vendrá pronto para el mundo completo. 

Pero recapitulemos su Historia. México, no se nos olvide, fue la primera nación en el mundo que proclamó a Cristo como Rey. Recordemos que el Papa Pío XI proclamó en la encíclica Quas Primas del 11 de diciembre de 1925 la fiesta litúrgica de Cristo Rey, consolidando la doctrina social cristiana y manifestando la voluntad divina de alentar la Civilización del Amor. Pocos días después, el grito de ¡Viva Cristo Rey! se oye en el mundo, lanzado por primera vez por las gargantas del pueblo católico mexicano, del que no pocos derramaron su sangre para defender su religión y su fe en la promesa: ¡Reinaré! 

La heroicidad del católico mexicano se agigantó al verlo luchar por la promesa del reino de Cristo, y por esta misma razón México ha sido especialmente acechado por el demonio desde los tiempos prehispánicos con los sacrificios humanos; luego a partir de su Independencia con la impronta y furia masónica traidora a su patria y servil obediente al gobierno anticristiano y masónico de los Estados Unidos, la Revolución Mexicana, la Guerra Cristera y el Estado laico.

Masonería en México

La influencia de la Masonería en la Revolución Francesa de 1789 constituye uno de los principales puntos de polémica en la historia contemporánea. La Revolución Francesa nació de una conspiración masónica alimentada por los enciclopedistas y los ilustrados radicales por medio de las logias francesas. La línea masónica francesa atea fue heredada en gran medida en América donde la influencia política y social dejó una huella muy clara a través de los partidos y regímenes liberales, que casi siempre fueron radicales y anticlericales. Pero ninguna Masonería en Iberoamérica fue tan hostil a la Iglesia como la de México. Los libros Historia de México y Episodios de la Revolución Mexicana de Carlos Alvear editados por Jus, así como La Cristiada de Jean Meyer en su trilogía editada por Siglo XXI, hablan de estos embates de la Masonería en México. 

Así, una vez que se consumó la Independencia en manos de Agustín de Iturbide y habiéndose proclamado Emperador de México, fue destituido por el embajador en México Poinsett, con el apoyo de la Masonería del rito de York que él mismo había trasplantado a México desde los Estados Unidos.

Después de expulsar del poder a Santa Ana, se inauguró en México el régimen liberal radical que sirvió como plataforma para el lanzamiento político al ministro de justicia don Benito Juárez, masón y anticlerical que consiguió el apoyo de los Estados Unidos contra sus rivales conservadores. Juárez desencadenó la guerra civil contra los conservadores y llevó como bandera definitiva las Leyes de Reforma que prácticamente dejaban a la Iglesia Católica fuera de la ley.

Juárez prorrogó su mandato hasta su muerte en 1872. México fue así sujeto de una férrea dictadura liberal que se prolongó hasta entrado el siglo XX. Durante este largo período se mantuvo la separación hostil de liberales y la Iglesia Católica. La corrupción fue en aumento aun cuando el orden público mantenía cierta estabilidad y progreso material. Luego, en 1910, se inició la Revolución Mexicana que expulsó a Porfirio Díaz. El promotor de esta revuelta fue Madero, quien también era masón. Madero fue expulsado del poder y asesinado, tras lo cual la Revolución Mexicana se radicalizó en sentido anticlerical y masónico bajo la dirección de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. Este último desencadenó una feroz persecución contra la Iglesia y promulgó la Constitución Revolucionaria de 1917. El sindicalismo revolucionario se manifestó con un sello marxista y comunista; la Revolución Mexicana se inclinaba cada vez más a la extrema izquierda. En 1924 subió a la presidencia de la mano de Obregón un masón fanático, el General Plutarco Elías Calles, que se propuso con verdadero odio masónico completar la aniquilación, incluso física de la Iglesia Católica a la que consideraba responsable de todos los males de México. Como justa reacción surgió la rebelión cristera que duró de 1926 a 1929, dándole a México el honor de ser la primera nación que reconoció a Cristo como Rey.

Por fin, en 1929 se dieron los famosos Arreglos, contra los que protestaron muchos masones. Para convencerles, el entonces presidente de México, Emilio Portes Gil, alto grado de la Masonería, convocó una conferencia masónica ante la que pronunció las siguientes palabras reveladoras:

“Venerables hermanos: mientras el clero fue rebelde a las instituciones y leyes del Gobierno de la República, estuve en el deber de combatirlo como se hiciese necesario... ahora, queridos hermanos, el clero ha reconocido plenamente al Estado y ha declarado sin tapujos que se somete estrictamente a las leyes. La lucha no se inicia, la lucha es eterna. La lucha se inició hace veinte siglos... En México el Estado y la Masonería en los últimos años han sido una misma cosa: dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder han sabido solidarizarse con los principios revolucionarios de la Masonería.” (Discurso del presidente de los Estados Unidos Mexicanos Emilio Portes Gil el 27 de julio de 1929 a los dirigentes de la Masonería de México. Texto en Carlos Alvear, Episodios de la Revolución Mexicana, México, Editorial Jus, 1988 p. 330 y siguientes.)

La identificación del gobierno mexicano con la Masonería queda así reconocida palmariamente. En efecto, prácticamente todos los presidentes de México han sido masones. Sin embargo, lo que más sobrecoge de este texto es el reconocimiento de que la lucha es eterna, que la lucha empezó hace veinte siglos.

Finalmente, en 1929 tomó cuerpo el Partido Nacional Revolucionario que pronto cambió su nombre al de Partido Revolucionario Institucional, PRI. Este partido fue uno de los de mayor corrupción que la historia moderna haya conocido. Partido arbitrario y antidemocrático que detentó el poder casi durante 70 años y que se vio obligado a entregarlo durante 12 años al Partido Acción Nacional (PAN), para volver a recuperarlo del 2012 al 2018 en medio de una corrupción rampante y violencia generalizada por luchas entre carteles de droga y ciudadanos comunes de a pie. México es el país, que no estando en guerra contra ninguna nación, más muertes sufre al año. En el último sexenio se contabilizaron más de 175,000 muertos.  

México hoy

El presente ensayo no pretende hacer un análisis político de los últimos sexenios de los gobiernos del PRI, el PAN y particularmente del actual gobierno de MORENA. Lo que se pretende es que a la luz de la profecía en relación con México y a los eventos que han venido ocurriendo en los últimos años, el lector esté atento a que nos acercamos con más celeridad al cumplimiento de la profecía pendiente que pronto habrá de sufrir el país completo.

Es una realidad que el actual líder del Poder Ejecutivo de la Nación enarbola una mentalidad populista.

Populismo

El populismo ha sido un mal endémico en América Latina. El líder populista arenga al pueblo contra “el no pueblo”, anuncia el amanecer de la historia, promete el cielo en la tierra. Cuando llega al poder, micrófono en mano, decreta la verdad oficial, desquicia la economía, azuza el odio de clases, mantiene a las masas en continua movilización, desdeña a los parlamentos, manipula las elecciones y acota las libertades” (Enrique Krauze, El Pueblo soy Yo, Debate, 2018).

En efecto, podemos ubicar cinco desviaciones que configuran la mentalidad populista: 1. Desprecio por la libertad individual y una correspondiente idolatría por el Estado; 2. El complejo de víctima, según el cual todos nuestros males han sido siempre culpa de otros; 3. La paranoia anti “neoliberal”, según la cual el “neoliberalismo – o cualquier cosa relacionada con el libre mercado – es el origen último de nuestra miseria; 4. La pretensión democrática con la que se reviste para intentar dar legitimidad a su proyecto de concentración de poder; y 5. La obsesión igualitarista que se utiliza como pretexto para incrementar el poder del Estado, y así, enriquecer al grupo político en el poder a expensas de la población, beneficiando amigos del populista y abriendo puertas de par en par a una rampante corrupción.

Políticamente el populismo suele encarnarse en un líder carismático, un redentor, un tipo mesías que viene a rescatar a los sufrientes y a asegurarles un espacio de dignidad en el nuevo paraíso que él va a crear. Esta es una característica de lo que hoy se conoce como el “socialismo del siglo XXI”.

El término socialismo del siglo XXI fue acuñado por el alemán Heinz Dieterich, uno de los principales asesores del entonces presidente Chávez y que sostenía que las peores miserias de la humanidad como la guerra, la pobreza y la dominación son culpa de la institucionalidad capitalista. Por eso fue el finado presidente Chávez quien llamó socialista a esta sociedad alternativa al capitalismo, y la llamó “socialismo del Siglo XXI” “reivindicando con la palabra “socialismo” los valores siempre vigentes del “amor, solidaridad, igualdad entre los hombres y las mujeres, y agregándole el adjetivo “siglo XXI” para diferenciar al nuevo socialismo de los errores y desviaciones implementado durante el siglo XX en la Unión Soviética y los países del este europeo” (Marta Harnecker en Cinco Reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI. 2012).

El populista lleva a cabo un programa utilizando las categorías de “pueblo” y “anti-pueblo”. Él dice encarnar al “pueblo” y, por tanto, quien esté en contra de sus pretensiones está siempre en contra del “pueblo” y del lado del “anti-pueblo”, lo que significa que debe ser marginado o eliminado.

Antonio Gramsci

Para comprender mejor este “Socialismo del siglo XXI”, tenemos a una de las principales figuras e intelectuales más influyentes que ha producido el marxismo, el teórico italiano Antonio Gramsci, quien fue presidente y fundador del Partido Comunista Italiano. Su trabajo fundamental más conocido es la idea de la Hegemonía Cultural. Según Gramsci, la mejor forma de construir un orden socialista no era por la vía revolucionaria violenta que promovían los marxistas leninistas, sino dentro de una gradual y persistente transformación de las diversas instituciones, ideas y valores que predominaban en una sociedad.

De este modo, a diferencia de Marx, quien pensaba que las ideologías dominantes en una sociedad no eran más que el reflejo de la infraestructura económica y que por tanto debía cambiarse violentamente para cambiar la ideología, Gramsci creía que la lógica era a la inversa: si se cambiaban las ideas y la cultura dominantes en una sociedad, terminarían por transformarse las instituciones sobre las que descansaba el capitalismo, dando legitimidad a una nueva clase dirigente y a un nuevo sistema. Mientras para Marx la batalla era una de tipo revolucionaria armada, para Gramsci era sobre todo una intelectual y cultural.

En resumen, “el socialismo del Siglo XXI no es más que la misma mitología anti - imperialista, antiliberal y marxista que llevó a América Latina a la miseria y al conflicto durante buena parte del Siglo XX” (El Engaño Populista de Axel Kaiser y Gloria Álvarez. Ariel 2016).

El Foro de Sao Paulo

Auspiciado por el Partido Comunista de Cuba y el Partido de los Trabajadores de Brasil en 1990, surge el famoso Foro de Sao Paulo que reunió a cerca de 50 partidos políticos y organizaciones de izquierda de 14 países de la región. El objetivo era revivir el comunismo en América Latina con el propósito de proyectarlo tras el fin de la Guerra Fría y particularmente a partir de la caída del Muro de Berlín. Las conclusiones de este encuentro trazaron la ruta en los movimientos de izquierda latinoamericanos en las décadas siguientes (texto disponible en: http://forodesaopaulo.org).

Lo alarmante de la historia del Foro de Sao Paulo es el éxito que ha tenido en el propósito que se dio desde 1990, cuando el socialismo parecía totalmente sepultado. Así, el fundador del Foro de Sao Paulo, Lula da Silva (Brasil), llegó a la Presidencia en el año 2002, seguido de Néstor Kirchner (Argentina) en el 2003. Tabaré Vásquez (Uruguay) y Leonel Fernández (República Dominicana) en el 2004. Evo Morales (Bolivia) en el 2005. En el 2006 llegaron cuatro más: Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador), y Daniel Ortega (Nicaragua). En el año 2008 fue elegido Fernando Lugo (Paraguay), mientras que Mauricio Funes (El Salvador) alcanzó la Presidencia en el 2009. Venezuela y Cuba siguen a la cabeza enraizados en el poder dictatorial. En México, llegó hace un año el presidente López Obrador.

Hoy en día, después de casi 30 años, las contradicciones de los principios del Foro demuestran que el principal objetivo es mantenerse en el poder, no para resolver los problemas de los marginados, cuya representación exclusiva se atribuyen, sino para usufructuarlos ellos mismos. Irónicamente los más perjudicados han sido los pobres, pues además de sufrir un nuevo desengaño, continúan experimentando subdesarrollo, pierden su libertad y se sufre la dictadura del poder y preceptos comunistas, cerrando medios de comunicación, expropiando empresas y encarcelando a ciudadanos por el simple hecho de disentir con el oficialismo.

Si revisamos el primer año de gobierno del presidente de México, puntualmente ha seguido una agenda que responde a estos principios socialistas del Foro de Sao Paulo, expresión del llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Cada uno juzgue qué camino podrá transitar nuestro país en los próximos años venideros, pero la profecía aún pendiente se cumplirá:

Un evento ocurrirá en la Ciudad de México que provocará se detonen otros sucesos a lo largo y ancho de la República Mexicana. Habrá dolor, sangre y mucho sufrimiento. Muchos querrán salir del país y no podrán. Será una prueba no vivida en los últimos 200 años…y México se vestirá de amarillo.

Así será purificado nuestro país. El que esto escribe no sabe la fecha, pero nos acercamos más y más a pasos agigantados. Entonces México podrá cumplir la misión a la que el Cielo le ha encomendado, confirmando lo anterior el mensaje que la Santísima Virgen le transmitió al padre Esteban Gobbi el 5 de diciembre de 1994, en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe: “Te confirmo hijo mío que, de esta nación, de México, empezará el triunfo de mi Corazón Inmaculado hacia todo el mundo. Como en mis ojos permanece impresa la imagen del pequeño Juan Diego, a quien me aparecí, así también vosotros estáis impresos en los ojos y en el corazón de vuestra Madre Celestial. México, tierra especialmente protegida y bendecida por mí…Por eso comenzará desde aquí mi gran victoria contra todas las fuerzas masónicas, para el mayor triunfo de mi hijo Jesús…” 

Dios nos proteja. María nos cubra con Su Manto. Pero preparémonos para esta prueba particular y exclusiva para México en el contexto mundial de la grande purificación y tribulación que están por enfrentar el mundo entero y la Iglesia.  

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente publicado, www.apocalipsismariano.com

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